Editorial:

 

La herencia del Comisario Kyprianou

 

Tras el anuncio de la dimisión del Comisario europeo de Sanidad, Markos Kyprianou, nos parece necesario hacer balance de su gestión.

 

El resultado no puede ser más negativo: Kyprianou, siempre dispuesto a satisfacer las exigencias de los grupos de presión más radicales e incapaz de arbitrar soluciones simples y equilibradas en caso de conflicto de intereses, ha sido, sin ningún lugar a dudas, el peor Comisario responsable de estos temas en la historia de la Comisión.

 

Kyprianou, cuyo retorno a Chipre nadie lamentará, deja tras de sí un penoso legado: un Reglamento relativo a las alegaciones sanitarias cuya aplicación no supo gestionar adecuadamente; una desacertada propuesta para reformar la legislación relativa al etiquetado de los productos alimenticios; y lo que es peor, una DG SANCO a la deriva, cuyo personal, desorientado y sin un proyecto claro, parece resignado a la constante arbitrariedad e ingerencia política de sus dirigentes y de las ONGs de la casa.

 

Cabe subrayar en este sentido, que la pésima política de Kyprianou ha puesto en el disparadero al Director General de la SANCO, Robert Madelin, cuya dimisión (o forzosa mutación) podría anunciarse en breve...

 

En nuestra opinión, no será fácil superar la crisis de confianza y credibilidad en las instancias comunitarias resultado de la pésima gestión de Kyprianou, aunque la situación actual debería permitir una reflexión sobre el sistema seguido para elegir (?) a los Comisarios responsables de materias que afectan de forma tan directa los intereses de los consumidores, a fin de evitar que ocupen los cargos en cuestión políticos sin experiencia alguna en el tema ni la correspondiente preparación.